El psicólogo Javier Urra ha dicho en una entrevista reciente “los niños deben ir al funeral del abuelo. El dolor es formativo”. Los niños deben vivir apartados al máximo del dolor, porque formativo si que es, sobre todo la muerte que a los que ya somos mayores y hemos sufrido la muerte de seres queridos , lloramos como niños.
Y ahora este quiere formarlos así, más bien parece una broma macabra o simplemente la estupidez o el sadismo en su estadio más alto. Que bonito para un niño asumir una idea, que por mayores que seamos nos deja enrabietados, tristes y eso sin contar que dependiendo de la sensibilidad de cada uno, nos lleva a la depresión y al derrumbe psicológico. Yo no creo que haya alguna persona en su sano juicio que le de whisky a un niño, o le ponga una película porno, para que se forme en el sexo y en el alcohol. Sin embargo hay que plantarlos delante de un féretro donde un cura dice “que va a resucitar, igual que Cristo lo hizo”. Al niño lo que le importa es cuando va a volver su abuelo, tontos como el psicólogo este los hay en todos los sitios, pero este encima es una especie de desequilibrado , fórmese Ud. en el dolor, debería ir a la cárcel y pasarse allí una buena temporada, porque si en vez de dedicarse a lo que se dedica, hubiera tenido poder político Hitler a su lado Blancanieves. Yo recuerdo una frase que se le atribuye a Pío Baroja que dice “si para hacer feliz al mundo, tengo que hacer llorar a un niño, no hago al mundo feliz”. Por favor a todos los padres no dejéis que los niños se acerquen al Javier Urra este, que es capaz de proponer severas palizas, torturas etc. Si el dolor es formativo yo le daba un puñado de formación, le metía en un zulo y no lo dejaba salir en 40 años, para que así fuera el hombre más sabio del mundo. Hasta ahora se ve que ha sufrido poco, a que Universidad ha ido este degenerado con ideas sado-masoquistas? que como la vida no es ya bien dura de por si y donde a todos, tarde o temprano nos enseña el dolor en magnitudes inimaginables, por lo menos deje a los niños en paz y que se formen en la ilusión, en el juego y que sean felices. Que la muerte no es un juego de niños, y yo haciéndoles creer en los Reyes Magos, para que este tarado los lleve a los funerales. Sólo espero que las asociaciones defensoras del menor tomen cartas en el tema, y emprendan acciones legales, no se nos vaya a escapar de las manos.




