Después de esta temporada en la que no he podido escribir, y he sufrido un deplorable acoso, mezquino, ruin, cobarde, como es todo acoso, vuelvo con unos versos de Neruda que me han servido mucho.
Ahora contaremos doce
Y nos quedamos todos quietos.
Por una vez sobre la tierra
no hablemos en ningún idioma,
por un segundo detengámonos,
no movamos tanto los brazos.
No se confunda lo que quiero
con la inacción definitiva:
la vida es sólo lo que se hace,
no quiero nada con la muerte.
Ahora contaré hasta doce
y tu te callas y me voy.
De vez en cuando callamos sin que signifique conformismo, sino la espera del momento.
Y finalizo con una frase mía: “Cuando un hombre/mujer juega a la desesperada , la vida de su enemigo empieza a no valer nada.”




